El gran problema del tráfico en Palma de Mallorca
Cada vez más los coches en Palma toman la ciudad y sus alrededores, la capital Balear es una de las ciudades con mayor número de coches por habitante, y Palma no es una ciudad tan grande que pueda absorber tal intensidad de tráfico. El déficit histórico en las infraestructuras de transporte público y la costumbre de utilizar el coche para realizar pequeñas distancias pueden ser los grandes culpables de tan intenso tráfico rodado.
Palma, es una ciudad dotada únicamente de autobuses para utilizar en sus calles el transporte público, la construcción de un metro puede aliviar y descongestionar en gran parte la avalancha de coches que cada día se dirigen hacia la Universidad y hacia el Polígono Industrial pero no solucionarlo.
El colapso en horas punta en las vías rápidas es evidente, la vía de cintura se convierte en un hervidero de coches que proceden del polígono industrial, salidas de colegios, etc., cualquier incidente que se produzca en esta vía afecta a toda la ciudad tal y como pudo observarse recientemente tras el vuelco de un camión cisterna en la rotonda del polígono con la carretera de Sóller, que a pesar de estar alejado de la vía cintura, ésta se resintió colapsándose totalmente su tráfico y mostrando su gran vulnerabilidad.
Cada vez, harán falta más y más anchas carreteras que puedan absorber tal intensidad de tráfico sino se buscan otras soluciones, pero siempre serán vulnerables a los atascos, hace falta pues una solución urgente y de futuro que pueda solventar este grave problema.
Las previsiones de construcción de un segundo cinturón de Palma, agravarán en un futuro la problemática, siendo una solución rápida para desviar el tráfico del centro hacia la periferia, una segunda vía de circunvalación, podrá estimular la construcción de nuevas urbanizaciones que a plazo no muy largo harán que ese segundo cinturón vuelva a ser insuficiente.
Construcciones que se están realizando en el entorno del Secar de la real son muestra de ello, la carretera de Establiments, que verá aumentado su tráfico rodado con los nuevos habitantes de las urbanizaciones del Secar de la real, Son Serra Perera, Son Coll, etc además de futuras urbanizaciones que puedan destrozar el paisaje rústico que aún queda en la zona y que ya ha sido adquirido por empresas inmobiliarias que ven la posibilidad de poder construir en poco tiempo aprovechando otras obras mayores como la del nuevo hospital en Son Espasses, obligando a realizar al Ajuntament de Palma a la larga una ampliación en su ancho de carretera para poder dar una mayor fluidez al tránsito. Las nuevas urbanizaciones de Palma deberían mirarse con lupa, y antes de autorizarlas, ver los grandes problemas que después pueden llegar a crear, con el consiguiente gasto público que después generan.

La construcción de una red de metro que conectase la periferia de la ciudad con su centro permitiendo el desplazamiento rápido y seguro de una parte a otra de la ciudad, podría ayudar en una gran medida. Esta red, que debería ser diseñada tras la observación directa del movimiento de coches según los diferentes núcleos de población y el estudio exhaustivo de hacia donde se dirigen día a día esos coches podría ayudar a confeccionar una red de metro eficaz.
La red de metro es una apuesta de futuro, de confort y de comodidad, es una solución más ecológica aunque cara en inversión inicial y muy molesta mientras se realizan las diferentes obras de las diferentes infraestructuras de que tiene que ser dotado.
Aunque el metro posiblemente no sea la solución única, sino que debería complementarse con otro sistema de transporte en superficie. Palma, rodeada por el anillo que forman las avenidas de la ciudad, y que envuelven su casco histórico con sus diferentes zonas arqueológicas no podrían albergar una red subterránea que pusiera en peligro construcciones antiguas y restos de nuestro pasado por lo que la solución podría ser la recuperación de una red de tranvías urbanos que permitirían el desplazamiento desde las avenidas hacia cualquier punto del interior de la ciudad, todo ello combinado con la utilización de un billete único que permitiera al viajero con un solo pago desplazarse en uno u otro medio hacia su lugar de trabajo, zona de compras o zona de paseo.
La inauguración del metro hacia la Universidad servirá para observar el grado de utilización de este nuevo transporte y de cómo afectará al tráfico rodado de superficie
El complemento a la red de metro sería además la construcción de unos aparcamientos para coches que ofrecieran seguridad a sus propietarios para dejar el transporte privado y utilizar el transporte público, que debería ser además asequible a todos los usuarios.
Antoni Sanchis Noviembre 2006